El ayuno intermitente es uno de los temas más calientes de la nutrición. Y también uno de los más malentendidos, especialmente en mujeres. Lo que funciona para los estudios no siempre funciona para ti.
El problema con la investigación original
Los estudios fundacionales sobre ayuno 16/8 que generaron el boom se hicieron principalmente en hombres. En hombres, el ayuno intermitente reduce la insulina en ayunas, mejora la sensibilidad insulínica y preserva la masa muscular.
En mujeres, la historia es diferente. El hipotálamo femenino es mucho más sensible a las señales de restricción energética. Cuando detecta un deficit calórico, puede reducir la producción de GnRH, la hormona que regula el ciclo menstrual. El resultado: ciclos irregulares, amenorrea, y en casos extremos, síndrome de la tríada de la atleta.
Los estudios en mujeres dicen algo diferente
Un estudio de 2020 publicado en Cell Metabolism encontró que las mujeres premenopáusicas que hacían ayuno 16/8 durante 3 meses experimentaban una reducción en el factor de crecimiento insulínico (IGF-1) — una hormona importante para la densidad ósea y la función reproductiva.
Otro estudio de la Universidad de California mostró que el ayuno en mujeres aumentaba el cortisol matutino y activaba genes relacionados con el estrés crónico.
¿Quién puede beneficiarse?
Mujeres en posmenopausia, con síndrome metabólico, o con resistencia insulínica severa pueden beneficiarse bajo supervisión médica. El ayuno 12:12 (cenar antes de las 8pm y desayunar después de las 8am) tiene evidencia positiva sin los riesgos del 16:8.
La conclusión práctica
No es que el ayuno sea malo universalmente. Es que saltarse el desayuno por defecto no es lo mismo que un protocolo de ayuno bien diseñado. Y en mujeres en edad fértil, la señal de restricción energética tiene consecuencias hormonales que van más allá del peso.